Desde que tenía 6 años, mi vida ha estado relacionada con el baloncesto de una manera u otra. Cuando acabé la primaria y empecé secundaria, vino el cambio de jugar en el colegio en canastas pequeñas y pelotas mini, a jugar en un club, con las canastas y pelotas de tamaño estándar.
Concretamente, el club se llama ADT. Después de 5 años allí, dejé de jugar en él por razones que no vienen al caso, para pasar a dejar en un segundo lado el baloncesto como a mi me gustaba jugarlo. Sabía que estaba perdiendo parte de lo que yo era como persona, pero era algo que creía necesario.
Sin embargo, aún tuve la oportunidad de jugar una año más, en la liga escolar de institutos de la provincia de Tarragona y la verdad, es que aunque no éramos un equipazo, nos lo pasamos de miedo. De esto hace ya 5 años.
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