Hace cuatro semanas que empecé mi entrenamiento diario nadando. Y creo que os puedo dejar ya unos cuantos datos sobre la evolución que hemos (y digo hemos, porque no voy a nadar solo) hecho. Gracias a Runkeeper lo puedo ver mucho más claro y sobretodo “acordarme” de lo que hice cada día…
Eso si, quiero dejar claro que intentamos ir todos los días de entre semana. Aunque hay alguna excepción y hemos ido solo cuatro días.
Dicho lo anterio, situémonos. Primera semana, primer, segundo y tercer día. Nadábamos 10 piscinas seguidas (250m) y estábamos destrozados, por lo tanto, parábamos unos minutos y después continuábamos. Primer día 500m recorridos. Segundo día 750m (error, nos destrozamos). Tercer día (600m). Eso si, acabamos la semana haciendo 750m el jueves y 1 kilómetro el viernes. Todo esto, como decía, parándonos. Los dos últimos días fueron 500m + 150m y 500m + 500m respectivamente.
La semana pasada, tercera semana de entreno. El viernes era fiesta en Tarragona, por lo que no fuimos a nadar, pero lo compensamos yendo el jueves (nuestro supuesto día de descanso). Y me enorgullece decir que en 4 días, hicimos 1 kilómetro cada uno y que sienta de fábula saber que has nadado 4 kilómetros en una semana. Pero lo mejor aún no os lo he dicho, los cuatro kilómetros han sido nadados sin parar en ningún momento, o sea (para dejarlo claro), 40 piscinas nadadas sin parar.
Como ya os habréis dado cuenta, la evolución es enorme. Pasito a pasito hemos conseguido hacer este kilómetro diario casi sin despeinarnos. Uno de mis compañeros es capaz de hacer 1,25Km, pero su condición física es distinta (alto y delgadito) comparada con la mía (alto y pasado de peso).
Para esta semana que ya hemos empezado, me he propuesto nadar más rápido la misma distancia. Ayer lunes no fui yo a nadar, tenía migraña y es imposible nadar así, pero hoy ya he sido capaz de nadar a un poco más de velocidad.
Obviamente, tanta natación unida a las cuatro veces que he cogido ya la bicicleta (y seguiré haciéndolo cuando pueda) y también unida a que estoy controlando las cantidades a la hora de comer y vigilando qué como, he perdido algo de peso. No mucho, un kilito y medio (igual algo más ya), pero anímicamente sienta genial ver que el esfuerzo y el acabar hecho polvo merece la pena.
PD: Foto sacada el 26 de junio de 2011 en PortAventura, durante la visita con mis amigos de la universidad. En la foto, David subido a Fumanchú y yo, haciendo un paneo. No está perfecta, pero esta técnica es una de las más complicadas en la fotografía.

